Julián López “El Juli” en Logroño (24/09/2002) 2 Orejas

Video de VIA DIGITAL del Juli en Logroño.
Editado por @pablolopezriobo (pablolr89)

Reseña:

Logroño. Martes 24 de septiembre de 2002 Plaza de toros de “La Ribera”. 4ª de abono. Casi lleno. Cinco toros de Torrealta, y uno, el quinto lidiado como sobrero, de San Martín. De los de Torrealta, destacaron muy por encima de sus hermanos, el tercero y el sexto, éste último con el matiz de un poco de falta de fuerzas. El de San Martín, totalmente de embestida mexicana por su lentitud, terminaba los muletazos sin humillar.

-FINITO DE CÓRDOBA (de corinto y azabache) SILENCIO Y SILENCIO
-Julián López EL JULI (de grana y oro) SILENCIO Y DOS OREJAS
-CÉSAR JIMÉNEZ (de rioja y oro) DOS OREJAS Y OREJA CON PETICIÓN

Crónica
Dicen los toreros que nunca se realiza, por completo, la faena soñada. Una de esas en las que se piensan en cuajar muletazos sin mácula, sin fin, desconociendo la imperfección. Es imposible, por supuesto, pero Julián López “El Juli” la hubiera rozado con las yemas de los dedos si el gran toro de San Martín hubiera terminado los muletazos humillando igual que cuando tomaba la muleta. Aún así, y con esa leve imperfección, la faena más cercana a la soñada en todo lo que va de temporada, la ha logrado el enorme maestro de Madrid. Curiosamente, no estaba previsto que saliera este toro del ganadero mexicano José Chafik, pero la lesión en la pata que se produjo el toro anunciado de Torrealta alteró los acontecimientos. El Juli es, también, el torero que mejor entiende las características de estos toros. Sus inolvidables y numerosísimas faenas en México dan fe de ello. Cuando un toro de este tipo sale embistiendo y rompiendo de verdad, son los más propicios para cuajar el toreo más grande que se pueda realizar. Pero es que, si además tenemos la suerte de que enfrente de ellos este Julián López “El Juli”, el espectáculo es para recordar por mucho tiempo. El joven diestro, ya desde que el toro comenzó a tomar el capote con esas típicas complicaciones que tiene este encaste (valga como ejemplo los toros de Victorino Martín), sabía que, como suele pasar muchas veces, iba a romper para extraordinario. Y ya lo certificó en el quite. ¡Y que quite!. Por mecidas verónicas y colosal media. Aunque estuvo muy bien con las banderillas, estaba claro que Julián estaba como loco por coger la muleta. Y tras los primeros tanteos, se echó la franela a la zurda con el convencimiento de lo inmenso que se avecinaba. Los naturales, surgidos del corazón y el alma, no podían tener más belleza, más composición, mas hondura… Siempre, y volvemos a insistir, con el leve defecto del magnífico toro de no rematar las embestidas. La muleta adelante, arrastrándola hasta el final en muletazos deletreados de tan lentos. Y la belleza de la estética, del primoroso juego de la cintura, de torear con las yemas de los dedos. Auténticamente de locura. Y tras tres tandas colosales por naturales se cambió de mano. Y los derechazos no bajaron ni un ápice el increíble nivel de la faena. Consiguiendo la ligazón y la limpieza con una técnica impresionante. Y ya, cuando se mezclaba la técnica con el alma, surgieron instantes que pusieron los pelos de punta. Como cuando Julián atornilló los pies en la arena y logró un circular por delante de vuelta entera, con la misma lentitud y temple que tuvieron los naturales, derechazos, pases de pecho y un molinete, que recordamos, absolutamente monumental de tan despacito que lo ejecutó. Tras el circular y sin mover los pies, citó por la espalda, al estar descruzado enseguida giró delante de la cara del toro y volvió la muleta por delante, logrando otro circular de 360º. Sin mover aún lo más mínimo los pies, ahora sí, y sin tregua, ligó el circular por la espalda, de antología. Y la gente brincaba de entusiasmo. Y ligando esa serie de redondos en una baldosa, vinieron unos doblones por bajo finales. Inmensos de hondura y sentimiento. Tras rematar todas las genialidades, un pase de pecho que era como un desahogo a tanta respiración contenida. Una explosión de júbilo y de clamor que rompía en la plaza. Ahí estaba la mejor faena de la temporada. La faena mas mexicana de El Juli en España. Finito no tuvo suerte y César Jiménez cortó tres orejas. El jovencísimo madrileño, torero julista (esa versión moderna del Gallismo, pero de idéntico fondo) por sus formas en la plaza y fuera de ella, tiene una gran proyección. Hoy lo ha demostrado plenamente con una tarde magnífica, llena de variedad, ganas y entrega.

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