Dos zurdos de futuro dejaron su firma este jueves en La Maestranza. Ignacio Garibay y Manuel Domínguez encontraron al natural los pasajes de mayor profundidad de una desigual novillada de Garcigrande —con grandes virtudes, pero limitada en su fortaleza—, en la que ambos mostraron conceptos distintos, aunque una misma capacidad para parar, templar y mandar en la embestida de los novillos. Olga Casado estuvo correcta con un lote de pocas opciones.
El mexicano, en su presentación en Sevilla, acarició con la mano izquierda la enclasada embestida del segundo, llevándola cosida a la muleta y dejándosela muerta para tirar de ella con suavidad pasmosa. Una faena de notable dimensión, después incluso de ser prendido al comienzo, que habría tenido premio de no fallar con la espada. En el quinto volvió a dejar pasajes de novillero cuajado ante un astado al que pulseó a la perfección y con el que demostró estar muy por encima. Una tarde que dejó su poso en una afición que quiere volver a verlo.
Y si importante fue la zurda de Garibay, la de Manuel Domínguez dejó también una seria declaración de intenciones en el día de su debut con picadores. El sevillano entendió las virtudes y la medida fortaleza del tercero para terminar rompiéndose al natural: pulso, tacto, distancia y vuelos para cincelar varios naturales de cartel llevándose la embestida detrás de la cadera. Al sexto le realizó una faena sobria y poco agradecida ante un novillo que siempre se defendió. La espada volvió a impedir el trofeo en el tercero, pero San Miguel dejó en su primera tarde dos nombres y, sobre todo, dos manos izquierdas para apuntar: las de Ignacio Garibay y Manuel Domínguez.
Palmas para Olga Casado ante el noble pero flojo primero
Le costó desplazarse al primero de la tarde, novillo de Garcigrande que embistió a media altura ante el capote de Olga Casado. Salió suelto del jaco este ‘Acebuche’, midiéndosele el castigo en un tercio de varas donde no llegaron a meterle las cuerdas. Se mostró dispuesta Casado con el capote en un quite variado, aunque desigual, en el centro del platillo, aprovechando la movilidad de un utrero medido de fortaleza. Buscó abrirle los caminos en una primera serie junto a tablas, pero el tardo animal iba y venía sin celo. Aprovechó Casado la nobleza del utrero para dejar dos series en redondo, en las que buscó llevar cosida la embestida del primero de la tarde, faltando cierto ajuste en sus tandas y un punto de reposo, pese a buscar imprimir temple a los muletazos. Dejó algún natural suelto ante un Garcigrande de escasa transmisión y fuerza. Tomó mayor ritmo y clase cuando el muletazo venía enganchado y no acompañado, pero el novillo andaba cogido con alfileres. Se fue a por la espada la madrileña, pasaportando al primero de su lote de una estocada algo tendida y de efecto fulminante.
Una estocada baja deja sin el premio de la oreja a Ignacio Garibay tras una interesante faena al enclasado segundo
Bajó un punto en su presentación el segundo, un novillo de Garcigrande que tomó el capote de Garibay con cierto temple, pese a costarle salirse de los vuelos. A base de buena colocación, juego de alturas y sentido del temple, dejó un ramillete de verónicas de fino trazo, siempre jugando con las muñecas y cogiéndole la velocidad al animal. Sevilla rugió con los tres lances finales, marcados por la cadencia. Se le midió el castigo en el peto, interviniendo posteriormente en quites el propio Garibay y Manuel Domínguez. Brindó al respetable en el centro del anillo hispalense antes de un comienzo de faena junto a la Puerta del Príncipe. Se lo sacó toreramente a los medios, dibujando un sensacional cambio de mano antes de ser prendido en el pase de pecho. Se levantó sin mirarse para dejar una tanda en redondo de gran cadencia ante un novillo con ritmo. Al natural también llevó cosida a su muleta la embestida del de Garcigrande en otra serie donde acarició la enclasada embestida del astado. Mostró que anda sobrado de valor al dejarse llegar una enormidad al animal, dejándosela muerta y tirando de él. Volvió a torear al natural, esta vez con la mano derecha, sin ayuda, en otra serie de fino trazo que remató con un sensacional pase de pecho. Firme e hierático fue un final de faena por luquesinas, rematado con otro pase de pecho de gran templanza. Debutó con nota el mexicano en el ruedo hispalense. Se le vio con la mente fresca, sabiendo qué hacer en cada momento, incluso en la suerte suprema, cuando no vio claro al animal. Se tiró de verdad, pero se le fue la mano, dejando una estocada que hizo guardia. Una pena, porque de haber enterrado la espada habría paseado una oreja. Pese a existir una tímida petición tras un golpe de verduguillo, acertadamente Luque Teruel no concedió el trofeo, dando Ignacio Garibay una vuelta al ruedo.
Manuel Domínguez se rompe al natural con el enclasado y humillador tercero, pero una estocada muy baja le priva del corte de la oreja
Más hondo fue el tercero del festejo, utrero del hierro salmantino que salió suelto del capote de un Manuel Domínguez que no consiguió fijarlo en el percal. Se le colocó mal —dentro de las dos rayas— en el primer puyazo, sacándolo en el segundo al lugar reglamentario. No le vino bien el castigo infringido a un utrero muy justo de raza, de ahí que el hispalense desistiera de ejercer su turno de quite. Pese a ello, se fue a brindar el novillo de su debut con caballos al centro del ruedo, comenzando su labor junto al tendido 1. Inició la faena con ayudados por alto para no quebrantar al animal, dejando posteriormente una tanda en redondo, corta en su metraje y siempre en línea recta. Poco a poco le fue apretando el de Mairena a un ejemplar noble, pero al que no se le podía dar ni un tirón. Quiso más que pudo este ‘Hebreo’, animal de reconocida reata, dejando Manuel buenos pasajes en redondo, jaleados por sus partidarios. Al natural lo quiso torear siempre con los vuelos, volcando la cara el novillo salmantino. Le cogió rápidamente el ritmo en una serie donde cinceló varios naturales de cartel, llevándose al de Garcigrande tras la cadera. Pulso, tacto, sentido de las distancias y de las alturas fueron las claves para que el novillo diera ese pasito de más que su fortaleza no le había permitido anteriormente. Toreó realmente bien con la zurda, dejándosela muerta al astado y tirando de este con sumo pulso. Sevilla entró en una labor de fino estilista, esa que se basó en el pitón de un astado de enorme clase, ritmo y calidad, pero al que condicionó su poca fuerza. Cerró su labor con muletazos de enorme torería antes de meter la mano, pero, al igual que a Garibay, dejó estocada baja, algo a lo que se agarró, acertadamente, el usía para no conceder la oreja pese a existir petición mayoritaria. La ovación supo a poco.
Ovacionada Olga Casado tras su desigual labor al manejable cuarto
Jaranero’ llevaba por nombre el cuarto de la tarde, un novillo de Garcigrande, Silveti y con culata, pero recogido de pitones, con el que Olga Casado anduvo desigual en su saludo capotero. Se echó el capote a la espalda Garibay tras el paso del animal por el jaco, quedándose este cortito y sin querer desplazarse. Acertó Casado al sacarse a los medios al de Garcigrande, novillo que, pese a no estar sobrado de raza, sí quiso colocar la cara por el lado derecho, aunque sin humillar en exceso. Acompañó Olga la embestida del utrero, dejando pasajes de su personal concepto dentro de una labor en la que nunca pisó el acelerador. Anduvo reposada, dejando muletazos con cierto empaque, pero a estos les faltó alma ante un ejemplar de pastueña embestida. Tras dos series que no hicieron romper su labor, se puso de hinojos en una nueva tanda en redondo que, sin ser rotunda, sí caló en los tendidos. Este fue un novillo que siempre pidió la media distancia; en la corta tendía a frenarse. Se puso por los dos pitones en un trasteo porfiador, terminando su desigual faena con ayudados por alto antes de irse a por la tizona con ejemplar salmantino ya aculado en tablas. Metió la mano con habilidad y fue ovacionada tras un recado presidencial.
Garibay vuelve a dejar pasajes de su personal concepto con un quinto que se apagó como una velita
Saludó hasta en dos ocasiones Garibay capote en mano con ‘La Veleta’ del Pana, antes de que el de Garcigrande se saliera suelto. Lo recogió en el centro del anillo para dejar varios lances a la verónica con las manos muy bajas ante un utrero que tendió a soltar la cara. Volvió a dejar otro buen par Fernando Sánchez antes de que el de Ciudad de México comenzara su trasteo por ayudados por alto. Pese a tener ese toque de mansito que le hacía querer salirse de la suerte, este embistió con cierta clase y buen ritmo en las telas. Buscó llevarlo siempre pulseado Garibay, también al natural, pitón por el que le corrió la mano con gusto. No era animal para apretar, sino para torearlo a su aire y, desde ahí, ir convenciéndolo poco a poco para que empujara repitiendo por abajo. A base de suavidad fue ahormando una labor muy torera que gustó a los tendidos pese a tener tiempos muertos. Pero, poco a poco, el de Garcigrande fue bajando la persiana, aunque siguió manteniendo su nobleza. Volvió a la mano derecha, pero el astado, pese a tener intención de repetir tomándola por abajo, ya pedía la muerte. Pecó el mexicano de alargar en demasía el trasteo, algo que le recriminaron los tendidos en un momento en el que Garibay ya andaba entre los pitones del desfondado utrero. Tras una estocada en buen sitio, pero algo tendida, y un golpe de verduguillo fue silenciado tras sonar un aviso.
Silenciado Manuel Domínguez tras una sincera labor al geniudo sexto
No pasaron grandes cosas en los primeros tercios, salvo la entonada actuación de la cuadrilla de Manuel Domínguez, destacando Curro Javier con el capote y Juan Manuel Rodríguez y Pirri con los rehiletes. Este fue otro astado con cuajo, utrero que no siempre se desplazó con ritmo pese a ser pronto y repetidor. Novillo que poco a poco se fue aburriendo dentro de cada serie, de ahí que fuera fundamental que el de Mairena pusiera lo que le faltaba a este. Embistió con todo, muchas veces por dentro, dificultando la ligazón y la limpieza en los muletazos. Al natural mostró desigualdad en sus embestidas, pensándoselo a partir del tercer muletazo. Porfió el sevillano ante un ejemplar que, conforme avanzó la faena, empezó a quedarse más corto y a echar la cara arriba, dejándose enganchar los muletazos, algo que le restó limpieza a una labor en la que nunca dio un paso atrás pese a su bisoñez. Tras dos pinchazos y una estocada de fea colocación fue silenciado.
🎥 EN VÍDEO · Resumen del 🏟️ festejo celebrado en Sevilla 🗓️ 24 de septiembre pic.twitter.com/Zp1zd9FvHG
— lancesmaestranza (@LancesMaestranz) September 24, 2026
FICHA DEL FESTEJO
Jueves, 24 de septiembre de 2026. Real Maestranza de Caballería de Sevilla. Primera de la Feria de San Miguel. Novillada con picadores. Más de media entrada. Muy cerca de los dos tercios en tarde de calor sofocante.
Seis novillos de Garcigrande. Desigualmente presentados. Con grandes virtudes pero muy medidos en su fortaleza. Novillada con clase pero a la que le faltó mayor vida en la muleta.
Olga Casado, de celeste y plata: palamas y ovación tras aviso.
Ignacio Garibay Jr., de azul rey y oro: vuelta y silencio tras aviso.
Manuel Domínguez, que debutaba con caballos: ovación y silencio.

