Tardes de mucho, vísperas de poco: Garcigrande chafa el cierre de San Miguel

Paseíllo Sevilla - Eduardo PorcunaPaseíllo Sevilla - Eduardo Porcuna

La Feria de San Miguel 2026 baja el telón este domingo, 27 de septiembre, en la Real Maestranza de Sevilla con una corrida de máximos alicientes. Morante de la Puebla, Daniel Luque y Borja Jiménez hacían el paseíllo en el Baratillo frente a un encierro de Garcigrande, en una combinación netamente sevillana que reunía a tres de los nombres de mayor interés del momento para cerrar el ciclo.

Ovacionado Morante con un primero que duró un suspiro

‘Colorido’ llevaba por nombre el primero de la tarde, un astado de Garcigrande que salió suelto, yendo y viniendo con la cara siempre a media altura, lo que imposibilitó que Morante pudiera soltarse con a la verónica. Se arrancó desde media distancia con alegría en un tercio de varas donde no se le midió nunca el castigo. Lo lidió excepcionalmente Juan José Domínguez, abriéndole los caminos con suma templanza en un tercio de banderillas donde también destacó el último par de Fernando del Toro. Con tres ayudados por alto, toreando con todo el cuerpo, un pase de la firma y otro de pecho, inició una labor en la que la plaza crujiría posteriormente en una primera serie en redondo, llevando al toro imantado en la muleta. No le dejó pensar a un astado que, poco a poco, fue perdiendo celo, manteniendo este la cara a media altura. Se echó la muleta a la zurda, pitón por el que el toro no tuvo la misma alegría en sus embestidas, por lo que los muletazos tuvieron que ser de uno en uno, al estar ya muy agarrado al piso el de Garcigrande. Volvió al pitón derecho, pero el toro, pese a su nobleza, ya había tirado la toalla, por lo que el sevillano se fue a por la espada. Tras pasaportar al astado salmantino, saludó una ovación sin querer llegar al del tercio.

Silenciado Luque con el soso y desrazado segundo

Ya de salida se atisbó que para Luque esta no era una tarde más, yéndose rápidamente a parar de capa a un astado al que toreó con suma templanza a la verónica. Primero lo paró con el envés del capote para, posteriormente, torear con gran cadencia por ambos pitones. Anduvo muy fácil con el capote el de Gerena, mostrando variedad en un quite muy personal. Borja Jiménez no dejó pasar la oportunidad y cinceló un ramillete de chicuelinas de mano baja, rematadas con una media tras la cadera. Brindó Daniel a los tendidos una labor que comenzó junto a los tendidos 3 y 5. Le abrió los caminos en un inicio en el que siempre buscó llevar al toro hacia adelante, en paralelo a tablas y sin apretarle. Torero de técnica prodigiosa, supo en todo momento que la clave estaba en dejársela puesta en la cara y empaparlo de muleta con suavidad a un toro de sosa embestida. Hubo tiempos muertos entre tanda y tanda. Se la presentó siempre por delante jugando con las distancias y las alturas para que el animal rompiera hacia adelante, pero al toro le costaba un mundo repetir debido a su falta de raza. Fue una labor basada en la media altura, marcada por la templanza y la limpieza, pero sin que su trasteo terminara de llegar a los tendidos. Tras una estocada en buen sitio, fue silenciado.

Borja Jiménez porfía con el insulso tercero y es silenciado

En tercer lugar salió otro astado de Garcigrande que apuntó nobleza en sus embestidas, pero al que le costó un mundo humillar. Se fue el de Espartinas a pararlo junto al tendido 4, dejando varios lances a la verónica de gran relajo. Borja se gustó en algunos de ellos, aunque su recibo careció de la rotundidad deseada por la condición del astado. Cumplió sin más en el caballo, buscando Juan Carlos Rey lancearlo a su altura para no quebrantarlo. Brindó Borja al respetable una labor en la que siempre buscó torear al animal con suavidad. Se trató de un toro con mejor inicio que final de muletazo, aburriéndose conforme pasaba por la jurisdicción del espada. Tuvo nobleza, pero le falto la raza necesaria para buscar los vuelos por abajo. Porfió Jiménez en un trasteo limpio y aseado, aunque carente de eco en los tendidos. Por ambos pitones trató de encontrar el lucimiento el sevillano, siempre buscando limar los defectos de un ejemplar de insulsa embestida, pero a esas alturas ya era imposible levantar una faena desigual en su metraje. Se le fue la mano al primer intento, dejando una estocada que hizo guardia, lo que le obligó a echar mano del descabello. Sonó un recado presidencial y, finalmente, fue silenciado.

Morante abrevia con un sobrero al que macheteó tras no querer verlo

Apretó por dentro el cuarto de Garcigrande, saliendo suelto del capote de Morante, quien exteriorizó su disconformidad con varios gestos al advertir tanto al delegado gubernativo presente en el callejón como al presidente de los aparentes problemas de visión del animal. Tras consultar ambos, el toro fue devuelto a los corrales tras las protestas de los tendidos.

Con mayor intención que lucimiento fue el recibo a la verónica de Morante al sobrero que hizo cuarto, un animal que acudió pronto al caballo en un tercio de varas donde se castigó en exceso -tapándole la salida- a un astado que terminó por dormirse en el peto y acusar el castigo. Tras un deslavazado tercio de banderillas, en el que los banderilleros nunca lo vieron claro, Morante se hizo presente en el ruedo llevando en su mano derecha el estoque. Le quitó las moscas al animal, como se dice en el argot taurino, propiciando una división de opiniones en los tendidos al ver estos cómo cuadraba al Garcigrande y metía la mano con habilidad sin ni siquiera probarlo por ambos pitones. Pero la bronca se la llevó el toro en el arrastre, siendo silenciado el sevillano. El cuarto no veía; al sobrero, Morante no lo quiso ni ver.

Ovacionado Luque con otro toro quinto de Garcigrande vacío de casta

Volvieron a llegar a los tendidos los lances a la verónica de Daniel Luque al quinto, torero que ve muy claro el toreo de capa. Este fue un recibo de menos a más, cerrado con una media muy jaleada por el respetable. Anduvo muy torero a caballo Jabato hijo ante un astado al que le midió el castigo en dos varas, esas en las que el animal se arrancó desde media distancia empujando con ambos pitones. Con medio capote, cogido este por la esclavina, lanceó Luque a su segundo en un quite bautizado como «Rufina» en honor a su padre. Toro este que mostró prontitud tanto en el citado quite de Daniel como en el posterior de Borja Jiménez a la verónica. Sin moverse un ápice, por estatuarios, inició su labor el de Gerena ante unos tendidos que, sorprendentemente, no reaccionaron a tan comprometido prólogo de faena. Se la dejó en la cara en una primera serie en la que todo lo hizo a media altura, enroscándose al animal siempre a la cintura y rematando con el de pecho. Este fue otro toro que se movió, pero que fue perdiendo celo conforme Daniel sumaba muletazos a su labor. Acompañó su embestida, lo pulseó en redondo para, más tarde, tomar la zurda, pitón por el que el astado se quedaba dormido al pasar por la jurisdicción del torero, impidiendo así la ligazón. Toro vacío de casta con el que el de Gerena anduvo técnicamente perfecto, buscando pulir sus defectos a base de colocación, mando —sin brusquedades— y un acertado juego de las distancias y las alturas. Acortó las distancias con el toro ya muy venido a menos, lo que provocó las protestas de unos tendidos cansados de la deriva que había tomado la tarde. Tras una estocada algo tendida fue ovacionado.

Silenciado Borja Jiménez con el insulso y desrazado sexto

No tuvo opción alguna Borja Jiménez con el que cerraba plaza, un toro noble pero falto de vida que incluso llegó a echarse en la faena de muleta. Borja buscó pulsear al animal, intentando corregirle los defectos y acrecentar las pocas virtudes que tuvo, pero ni por esas. Una labor donde el de Espartinas únicamente pudo justificarse ante un animal muy deslucido que tampoco dejó a Luis Blázquez despedirse de Sevilla con un par como él soñaba. Pese a ello La Maestranza le tributó una sincera ovación como despedida tras iniciarse los sones de Juncal. Un trasteo en el que su jefe de filas sería silenciado tras pasaportar al toro de pinchazo y estocada.

FICHA DEL FESTEJO

Real Maestranza de Caballería de Sevilla. Domingo, 27 de septiembre de 2026. Feria de San Miguel. Corrida de toros. No hay billetes.

Seis toros de Garcigrande, el cuarto como bis.

Morante de la Puebla, de rioja y oro: ovación y división.

Daniel Luque, de nazareno y seda blanca: silencio y ovación.

Borja Jiménez, de rosa y oro: silencio tras aviso y silencio.

CUADRILLAS: Luis Blázquez saludó en el sexto de la tarde, el último par de su carrera profesional.

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